





Coloca la vela sobre bases resistentes al calor, despeja quince centímetros alrededor y mantén fuera del alcance de niños y mascotas. Nunca la uses para perfumar mientras duermes. Si aparece humo, apaga, recorta mecha y ajusta posición lejos de corrientes. No quemes hasta el fondo del recipiente; deja un centímetro de cera para evitar sobrecalentamientos. Usa apagavelas o tapa para extinguir sin chisporroteos. La seguridad no resta magia: hace posible que el ritual sea confiable, repetible y plenamente placentero.
El primer derretido completo evita túneles y alarga la vida útil. Recorta mechas siempre, limpia residuos de hollín y guarda velas con tapa o funda antipolvo. Manténlas en lugares frescos y secos para proteger el perfume. Si una superficie se ondula, deja reposar y reencender con paciencia. No congeles las velas: puede dañar ceras y fragancias. Lleva un registro de horas totales para planear reemplazos. El mantenimiento delicado devuelve cada noche una llama estable, silenciosa y luminosa.
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